Un gol de Bernardo al filo del descanso fue suficiente para otorgar los tres puntos al conjunto cántabro, que empieza el año con un resultado positivo. El Zaragoza, más colista.
Duelo de necesitados en El Sardinero.
Los dos peores equipos de la Liga esta temporada se veían las caras
dispuestos a cambiar sus dinámicas en el arranque del nuevo año para
dejar atrás los fantasmas en el debut como técnico de Manolo Jiménez al
frente del Zaragoza.
El partido comenzó con poco ritmo aunque el
Racing mostró muy pronto su predisposición por tener el dominio de la
pelota. A pesar de que ambos equipos hacían pocos méritos para llegar a la potería contraria, lo cierto es que los cántabros intentaban encontrar el gol con más insistencia.
Mientras, el Zaragoza se dedicó a peregrinar en el desierto. Los maños no eran capaces de conectar entre ellos debido al dominio en la medular de Colsa y Diop,
que llevaban el peso del partido, mientras la distancia entre líneas
era excesiva para canalizar juego. Solo Luis García, siempre
voluntarioso, generó algún amago de peligro para su equipo.
Pese a
que el Racing se acercaba a la portería de Roberto, los de Juanjo
González no consiguieron adelantarse en el marcador hasta el final de la
primera parte. Los avisos de Colsa o Stuani, que remató de tacón un balón que despejó bajo palos Pinter sobre la línea, fueron el preludio del primer gol de partido.
A falta de escasos segundos para el final de la primera parte, y tras un saque de esquina botado por Diop, el ex sevillista Bernardo, que había subido para buscar el remate, conectó un testarazo cruzado ante el que nada pudo hacer el portero. El Racing se adelantaba en el marcador justo antes del descanso.
En la segunda mitad, el guión cambió. Rubén Micael entró en el terreno de juego para intentar poner orden
en la medular del Zaragoza y el conjunto blanquillo recuperó el sosiego
para reencontrarse a sí mismo en el partido. Los de Manolo Jiménez
adelantaron sus líneas e intensificaros su presión para recuperar el
balón cerca de la portería de Toño.
A pesar de que el cancerbero
del Racing no tuvo demasiado trabajo para detener disparos, lo cierto es
que los visitantes daban una mayor sensación de peligro gracias a las
incorporaciones de Luis García, Fernando Meira o el propio Micael,
aunque ninguno acertó con la portería. La mejoría era evidente pero también insuficiente para los aragoneses, que echaron de menos otro delantero...
Mientras
el Racing no perdía la cara al partido e hipotecaba sus opciones del
contragolpe. A pesar de que los cántabros tuvieron que retroceder ante
el empuje del Zaragoza, que buscaba la remontada, los
de Juanjo González generaron mucho peligro gracias a futbolistas como
Arana o Acosta, que tuvieron mucha movilidad en la zona delantera.
Los visitantes agobiaron hasta el final, e incluso Edu Oriol estrelló un lanzamiento en el larguero
cuando solo faltaban tres minutos para el final del choque. No habría
tiempo suficiente para un equipo que tardó demasiado en reaccionar.
Con
este resultado, el Zaragoza se queda en el fondo de la clasificación y
se aleja todavía más de la salvación, mientras que el Racing de
Santander consigue tres puntos importantes para obtener oxígeno en la lucha por evitar el descenso y despegarse de un rival directo en la tabla clasificatoria.
Racing de Santander: Toño; Álvaro, Torrejón, Bernardo, Cisma; Colsa, Diop (Tziolis, min 74); Arana, Adrián (Jairo, min 66), Acosta (Munitis, min 82); y Stuani.
Real Zaragoza: Roberto; Juárez, Da Silva, Pinter, Paredes; Meira, Antonio Tomás (Barrera, min 58); Juan Carlos (Micael, min 46), Luis García, Lafita (Oriol, min 83); y Postiga.
Goles: 1-0, min 45. Bernardo.
Árbitro: Paradas Romero (Comité Andaluz). Mostró cartulinas amarillas a Paredes, Meira y Antonio Tomás por el Zaragoza y a Diop y Arana por el Racing.
Incidencias: Partido de la decimoctava jornada de la Liga de Primera División, disputado en los Campos de Sport de El Sardinero ante unos 10.000 espectadores. Se brindó un minuto de aplausos en homenaje a Emeterio Somonte, "Terio", utillero del Racing hasta la década de los 80, fallecido esta semana.
Empate soporífero para abrir el 2012 en Orriols
Bonito partido en el Ciutat de Valencia, sin demasiadas ocasiones pero con buenas intenciones. Munúa fue el mejor, parándolo todo. Cuarto empate a domicilio del Mallorca.
Lo peor, y lo más injusto de todo, ha sido el resultado. El 0-0 suele llevar sabor amargo en el fútbol, pero en este caso el empate ha sido un premio para los dos equipos, que no se merecían marcharse con las manos vacías del Ciutat de Valencia.
En especial el Mallorca, que venía de hacer un partido "horrible" (Caparrós dixit) en la derrota 2-0 ante la Real Sociedad por la Copa. El míster les metió caña en la semana y, por lo visto, la arenga ha dado resultado. Los baleares bien pudieron haber ganado hoy en casa del Levante, dónde sólo había puntuado el Valencia en esta Liga.
Aún sin ocasiones claras de gol, ni siquiera remates francos, el partido tenía buena pinta al inicio. Destacaba el trabajo de los medios locales, en especial Xavi Torres, pero el Mallorca lograría equiparar la lucha por la posesión gracias al tremendo trabajo de Fernando Tissone. Fue el mejor de los visitantes, el argentino.
Mientras tanto, avisaba el Levante con un disparo alto de Barkero (m.14) y respondía el Mallorca con un centro de Pereira que salvó en el área Del Horno (m.16). El extremo galo trajo muchos problemas a Juanfran en la banda zurda local.
Delante, el Mallorca también picaba, y por poco N'Sue no anota el 0-1 a los 22 minutos. Lo evitó Munúa con la primera de una serie de grandes intervenciones. El portero uruguayo ya demostraba quién era el amo en su área.
Sin ocasiones claras se llegó al descanso, pero el segundo tiempo ganaría en emociones. A poco de reiniciarse, N'Sue tuvo una clarísima, tras centro de Pereira (m.46), pero Emilio remató alto; Al 51, lo intentó Cendrós, encontrando la gran respuesta de Munúa, y al 53 respondió Rubén Suárez lanzando cerca un libre directo. El zurdo no hizo un buen partido y fue sustituido por Aranda.
El partido iba a más. A puro ritmo, Tissone, que se comía la cancha, dejó de cara al gol a Víctor en una contra, pero el punta dio mucho a tiempo a Munúa, que le atoró muy bien (m.61). Al 64, casi llega el gol granota, con un disparo de Juanfran que se fue lamiendo el larguero. El gol, parecía, podría caer en cualquier momento.
Pudo estar al minuto 65, pero a Arouna Koné le anularon un gol tras rematar en fuera de juego -por los pelos- un centro-chut de Barkero; al 69, Munúa realizó la mejor parada de la tarde sacando una mano imposible ante un libre directo de Pep Martí que se le metía en la escuadra.
Allí
sí que bajaron, al fin, un poco el pistón los dos equipos. Tanto buscar
sin recompensa hace que en determinado momento se piense en lo que se tiene -el empate- antes que la nada. Y por mucho que lo intentó JIM sacando a Vicente Iborra para los útimos minutos, el marcador no se modificó. El propio Iborra tuvo el último uhhhh, lanzando desviado de zurda (m.87).
El empate se ajusta perfectamente a lo que pasó en la cancha. El Levante suma su primera igualdad de todo el torneo en casa -antes, seis victorias y una derrota-, y el Mallorca se confirma como un buen sumador a domicilio, pues amarró su cuarto empate fuera, además de una victoria. Está bien que los dos hayan sumado. Nadie merecía perder.
Levante UD: Munúa, Pedro López, Del Horno,
Ballesteros, Juanfran; Xavi Torres (Iborra, m.85), Farinós, Rubén
(Aranda, m.63), El Zhar (Higón, m.78); Barkero y Koné.
RCD Mallorca: Aouate, Pau Cendros, Chico Flores, Ramis, Bigas;
Pina (Martí, m.59), Tissone, Chori Castro (Alfaro, m.46), Casadesus
(Nunés, m.90); Nsue y Pereira.
Árbitro: Undiano Mallenco (Colegio Navarro). Amonestó por el Levante a Pedro López y Farinós, y por el Mallorca a Pina y Pau Cendrós.
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 18 disputado
en el estadio Ciutat de Valencia ante 10.560 espectadores. Se guardó un
minuto de silencio en memoria de Emilio Estrelles, responsable de
relaciones externas del comité de árbitros de la Federación de Fútbol de
la Comunidad Valenciana, y de Ramón Pardo Ruiz, padre de Andrés Pardo,
subdirector de las categorías inferiores del Levante.
La Real se estrella con el muro rojillo
Ambos equipos dispusieron de buenas ocasiones para marcar, pero ninguno lo logró, en parte gracias a la gran actuación de Andrés Fernández.
El fútbol está en deuda con la Real. Su arbitrariedad le privó de una
victoria merecida ante Osasuna en otra tarde mágica. El equipo se
marchó entre aplausos, reflejo de su buen hacer sobre el mojado césped
de Anoeta. Sólo faltó el gol, porque todos los demás ingredientes
estaban sobre la mesa. Una lástima no haber ajusticiado a un rival
directo que hoy saborea las mieles europeas y que decepcionó con su
planteamiento subterráneo.
La Real va a más y ayer
confirmó las sensaciones positivas de las últimas semanas. El parón
navideño no ha frenado su ímpetu. Lo ha multiplicado, para ser más
exactos. Únicamente la falta de puntería y los guantes de Andrés
Fernández -nuevo héroe rojillo- evitaron un triunfo lógico. Por
desgracia, los designios de este juego no se rigen por el sentido común.
Con
una despliegue físico impresionante, la Real apabulló a su vecino
navarro en un primer tiempo para enmarcar. El balón circulaba con
precisión y velocidad por todas las zonas del campo y llegaba con
facilidad a los dominios del meta osasunista. Hasta media docena de
ocasiones claras se contabilizaron en este periodo, con Griezmann, Vela y
Agirretxe como protagonistas. Formaron un tridente ofensivo que hizo
gala de su dinamismo y calidad, complicando el trabajo de destrucción de
la zaga.
Pero el fútbol de la Real nacía más
abajo, en la medular. Aranburu, Zurutuza y un Elustondo en plan estelar
maniataron a los centrocampistas enemigos con marcajes estrechos y una
presión asfixiante en campo contrario.
Osasuna no
sabía cómo superar el entramado defensivo urdido por Montanier y sufrió
la avalancha blanquiazul durante los 45 minutos más largos que
recordarán. No les duraba el balón veinte segundos en las botas y ya
volvía al control de la Real. Zurutuza probó fortuna con un centro chut
al que Andrés respondió no sin dificultades. Agirretxe lo intentó desde
la frontal. Y Vela llevaba el uy a las gradas con un lanzamiento de
falta que se marchó rozando el lateral de la red.
Hubo
más y mejores oportunidades antes del descanso. Cadamuro recogió un
envío largo en el segundo palo y estrelló su volea en el cuerpo de
Andrés. Y Griezmann se sacó de la chistera un derechazo lejano que a
punto estuvo de sorprender al portero visitante. Con una sonrisa en los
labios y la conciencia tranquila por el deber cumplido, la Real se fue a
vestuarios sin poder evitar esa sensación agridulce por lo que pudo ser
y no fue.
Las fuerzas se igualaron en la
reanudación. El cansancio empezó a hacer mella en las piernas de los
futbolistas y Osasuna comenzó a asomarse con regularidad a la parcela
protegida por Bravo, espectador de excepción hasta entonces gracias al
esfuerzo y colocación de sus compañeros.
Timor
recuperó un balón en zona de tres cuartos y testó los reflejos del
chileno. Fue un espejismo, pues la Real no se rindió en ningún momento y
siguió percutiendo la retaguardia osasunista.
Griezmann
dibujó un eslalon que estremeció los cimientos de Anoeta. Y Agirretxe,
tras un rebote, obligó a Andrés a intervenir por enésima vez. El 0-0
parecía inamovible, como así se confirmó tras el pitido del árbitro,
pero los txuri urdin estaban dispuestos a regatear al cruel destino que
les tenía preparado el fútbol.
Montanier metió a
Xabi Prieto e Ifrán con la esperanza de que la balanza se desnivelara en
cualquier instante. Con el diez en acción el equipo perdió movilidad y
todo resultó más fácil para Sergio, Flaño, Damiá y compañía, más
pendientes a esas alturas de proteger el botín conquistado a base de
sudor y patadas que de lanzarse con convicción a por el premio gordo.
El
partido languidecía según se acercaba la hora y la Real se dedicó a
colgar balones al área, sin éxito. La estatura media de los defensores
rojillos abortó el más mínimo indicio de peligro por alto. Aún tuvo
tiempo Griezmann de cruzar en exceso un servicio medido de Aranburu e
Ifrán cerró las hostilidades con un disparo que, como no podía ser de
otra manera, se topó con Andrés en su camino hacia el gol.
Osasuna
se escapó vivo de Anoeta, pero la grada reconoció la entrega de los
suyos y saludó con estruendo el empate definitivo. No siempre el rival
va a tener tanta suerte ni los finalizadores tan desviado el punto de
mira. Si el mismo encuentro se celebrase otras cien veces, noventa y
nueve acabarían con victoria realista.
El problema
es que el punto, sin ser malo, no ayuda a clarificar el panorama
clasificatorio. La Real continua inmersa en la lucha por escapar de los
puestos de descenso, batalla en la que abundan los equipos sin gran cosa
que llevarse a la boca. Es precisamente ésa certeza la que ha de
impulsar las ilusiones de una plantilla que aprende sobre la marcha cómo
se les gastan en Primera División.
Lo más
positivo de la velada fue comprobar que el estilo Montanier ha calado en
la caseta. Tras unas semanas de dudas y titubeos, la Real ha retomado
la senda del toque para hacer un guiño al fútbol, aunque éste no siempre
se dé por aludido. Quizás prefiera repartir los puntos con simulacros
de equipo como Osasuna, cuya propuesta antediluviana exasperaría al más
forofo. O conceder galones a colegiados como Teixeira Vitienes, quien en
su afán por dejar jugar olvidó castigar las continuas ilegalidades
visitantes. Si ahonda en esta vía, igual algún día se descubre a sí
mismo solo, sin nadie que le quiera.
Las cuentas
están claras: el fútbol le debe una a la Real. Y bien gorda. Porque si
ayer hubo un equipo en el verde que buscó la gloria, ése fue el que
vestía de azul y blanco.
Año nuevo en el Madrid, la pegada sigue siendo la misma
Festival de goles en el Bernabéu después de un inicio dubitativo por parte de los de Mourinho. El Granada aguantó en la primera media hora pero después se deshizo sobre el césped.
El Real Madrid debía reciclarse después de la
basura esparcida en la primera parte en el partido ante el Málaga, y lo
hizo a base de goles ante el Granada. No a base de fútbol, pero sí de una nueva e inapelable goleada.
Y es que tres goles llegados en momentos clave del partido le permitió a
los blancos vivir de las rentas durante una insulsa segunda parte y
poner suficiente tierra de por medio frente a un Granada animoso y
descarado que llegó a ponerse con empate a uno, y que no bajó los brazos
en ningún momento del partido. Especialmente durante una vistosa
primera parte donde ambos equipos compartieron posesión y ocasiones de
gol. Esta vez a los pupilos de Mourinho no les hizo falta pisar a fondo el acelerador,
bastó su efectividad goleadora para mantener el liderato en Liga una
jornada más. Y de paso, guardar fuerzas de cara a lo que se presume una
batalla en La Rosaleda.
Como muestra, el hecho de que la primera
parte fuera una oda contra el fútbol mecanizado. Acostumbrado el
aficionado madridista a ver partidos de su equipo en los que saca la
apisonadora y poco a poco le va restando terreno al rival hasta
aplastarle literalmente, esta vez resultó una primera mitad bella en su
imperfección. Unos cuarenta y cinco minutos iniciales en los que el Real Madrid se mostró en ocasiones excesivamente condescenciente
en defensa y poco certero en ataque, y con un Granada que se propuso
disfrutar de la visita al Bernabéu quitándose del cuello el yugo del
miedo escénico y practicando su fútbol alegre sin complejos. Así,
sumando el talento local al descaro visitante, se vivió una primera
mitad con una veintena de ocasiones de gol, con alternativas en las dos
porterías, y hasta con tres goles.
En ella volvió a destacar nuevamente Karim Benzema.
El francés está de dulce, y el otrora apático y errante delantero es
hoy uno de los mejores canalizadores del caudal ofensivo del Real
Madrid. Con un Ozil que antes fue faro y hoy no llega a linterna, en
ocasiones excesivamente dormido, y un Ronaldo ahogado en sus propias
obsesiones y filigranas, el francés fue nuevamente ante el Granada el
guía madridista, y a la postre uno de los mejores en el equipo merengue, marcando además dos goles.
Y precisamente, si por algo no fue perfecta la noche para el
madridismo, fue porque el ‘9’ local tuvo que dejar el terreno de juego
lesionado a los cincuenta minutos.
En ese partido de ida y vuelta
que se convirtió la primera mitad, de hecho fue el francés el que abrió
el marcador aprovechando una pared fallida entre Ronaldo y Ozil para
marcar a placer desde dentro del área pequeña a los veinte minutos.
Hasta entonces el Real Madrid había asediado la portería de Roberto y el
gol que abriera una inevitable goleada parecía cuestión de tiempo. Sin
embargo, conseguido el 1-0, el Granada puso sus cartas sobre la mesa dos
minutos después. Mikel Rico cabeceó a gol un centro lateral que reafirmó la idea de que con ese fútbol despreocupado –que no desangelado- podía rascar algo del Bernabéu.
Y no rascaría los tres puntos, pero sí logró que el cuadro blanco zozobrara hasta que marcara el segundo tanto,
mirarle a los ojos al Real Madrid durante lo que restaba de primera
mitad, cercar la portería de Casillas en dos clarísimas ocasiones en los
pies de Mikel Rico y Siqueira, y lo que para muchos es un intangible
inservible pero muy valioso para la moral del grupo, salir con la cabeza
alta del coliseo blanco. Porque sí salieron derrotados, pero no
vapuleados. En parte por su buen hacer, y en otra buena medida, porque
el Real Madrid no terminó nunca de pisar el acelerador a fondo.
Su talento, y sobre todo esta noche, su efectividad goleadora, le bastaron para llevarse la victoria.
Y es que a la media hora de partido, y justo cuando más se lo creía el
cuadro rojiblanco, Ramos marcaría el gol de la tranquilidad al cabecear a
gol un córner. Un tanto que encauzaría una victoria sellada nada más
regresar de los vestuarios. Y es que en apenas cuatro minutos, los goles
de Higuaín y Benzema pusieron la puntilla al encuentro.
El argentino marcaría desde dentro del área aprovechando una jugada embarullada,
y la fortuna de que su disparo fuera desviado por un defensor. Y el
francés lo haría con un bello tiro cruzado desde el pico del área
después de un buen recorte a su marcador. Dos tantos para meterse la
victoria en el bolsillo, y de paso, romper de golpe esa bella
incertidumbre sembrada en la primera mitad. Y es que de ahí en adelante,
y ya con el 4-1 en el marcador, el partido se tornó en un simple y burdo paso de minutos.
Callejón
–alentado curiosamente tanto por la afición local como visitante-, Kaká
y Altintop tuvieron sus minutos. También Fran Rico, capitán del
Castilla la temporada pasada además de una de las mejores perlas que ha
dado La Fábrica merengue en los últimos años, y que curiosamente debutó
en Liga en el Bernabéu con la camiseta del Granada, que no la del Real
Madrid. Pero sólo Ronaldo puso la nota de color a una gris e insulsa segunda mitad al cerrar la manita cuando
el encuentro ya expiraba con uno de sus potentes tomahawk, aunque no
fuera literalmente a balón parado. La guinda a una efectiva victoria
lograda a medio gas que reafirma la moral merengue a los pocos días de
jugarse el pase a los cuartos de final en Málaga.
Real Madrid: Casillas; Lass, Ramos,
Varane, Marcelo; Xabi Alonso, Khedira; Özil (Kaká, m.67), Benzema
(Callejón, m.53), Cristiano Ronaldo e Higuaín (Altintop, m.83).
Granada CF: Roberto; Nyom, Íñigo López, Diakhaté, Siqueira; Mikel
Rico, Yebda (Fran Rico, m.62), Martins (Abel Gómez, m.77); Uche, Dani
Benítez e Ighalo (Alex Geijo, m.66).
Goles: 1-0, m.20: Benzemá. 1-1, m.22: Mikel Rico. 2-1, m.34:
Sergio Ramos. 3-1, m.46: Higuaín; 4-1, m.51: Benzema; 5-1, m.90:
Cristiano Ronaldo.
Árbitro: César Muñiz Fernández (Comité Asturiano). Mostró tarjeta amarilla a Roberto (m.24), a Higuaín (m.60)
Incidencias: Encuentro de la decimoctava jornada de Liga disputado en el estadio Santiago Bernabeu ante unos 78.000 espectadores.
Simeone logra el mal menor en su debut colchonero
Los dos equipos tuvieron algunas situaciones de gol, pero no lograron abrir el marcador. El debut de Cholo Simeone como entrenador colchonero tiene cosas positivas.
Málaga y Atlético de Madrid necesitaban la
victoria para afianzarse en sus objetivos europeos y al final el choque
deLa Rosaleda terminó en tablas, el resultado que menos convenía a
ambos. Aunque los locales tuvieron el controldel balón, con más
claridad en la primera mitad, le faltó acierto en el remate. Y en el
fútbol para ganar hay que marcar goles.
Pellegrini hizo cambios
en todas las líneas y buscó que la conexión de los "jugones"( Carzola,
Buonanotte e Isco) surtierade balones a Rondón en ataque. Y a fe que en
los primeros 45 minutos el Málaga mereció más ante un Atlético que
nocambió en demasía su imagen, pese a la llegada de Simeone al
banquillo.La primera gran ocasión la tuvo Buonanotte, a los 6´, pero
Courtois acertó a despejar con el brazo. Una declaración deintenciones
de ir por el partido en los locales. Con esta tónica siguió el juego.
En
el minuto 17 llegó la mejor oportunidadde la noche. Saque de esquina de
Cazorla y fenomenal cabezado de Rondón a la escuadra que salvó el meta
belga a córner.El Málaga tenía el balón y el Atlético a verlas venir.
Pero curiosamente la primera y única ocasión rojiblanca en este
períodoestuvo a punto de terminar en gol. Fue en el minuto 29 cuando un
disparo de Salvio rebota en Weligton y se va al larguero.Pese al susto
el control era de los locales y los visitantes endurecieron el choque en
los últimos minutos. Un disparo alto deCazorla( 32´) y una falta
lanzada por el que no acertó a rematar Toulalan( 41´) cerraron el tiempo
donde el Málaga mereció más.
Tras el descanso pareció reaccionar
el Atleti, con gol anulado incluido a Falcao a los 48´por falta a Willy
Caballero en el áreapequeño, pero se diluyó enseguida. Diego no
conectaba con el colombiano, que estuvo negado toda la noche y que
hastadebió ser expulsado a los 65 minutos por una patada al tobillo de
Monreal en el centro del campo.Recuperó el Málaga el balón, pero se
encontró con un rival muy retrasado y bien posicionado en defensa. Las
líneas estabanmuy juntas y el Málaga no encontraba los huecos para
llevar peligro a Courtois. Pellegrini recurrió a Van Gol y Duda pero
otravez los cochoneros tuvieron su oportunidad a balón parado. Fue en el
minuto 70 cuando un cabezazo de Godin, tras un corner,lo sacó con el
pecho junto al poste Cazorla.
Conforme avanzaba el reloj se veía
con más cansancio a los jugadores y hasta con una sensación de
conformismo con el empate.Y en esas, a los 86´, un chut colocado de
Diego desde el borde del área pasó rozando el poste. Está claro que hoy
solo elequipo de Simeone solo podía marcar en una acción individual.
Pero todo terminó con el 0-0 inicial que mantiene la distancia decinco
puntos para los costasoleños, que provisionalmente duermen en zona
europea aunque dejaron escapar una buena oportunidadante el Atlético.
Bien la defensa y el trabajo de sus centrocampistas.
En los de
Simeone, que tiene mucho trabajo por delante, a destacar los impulsos de
Diego, alguna acción de Tiago y la escasa aportación de dos de sus
grandes fichajes, Falcao y Arda Turan. Como visitante los del Manzanares
suman 2 de 24 puntos posibles. Preocupante si sueñan con Europa.
Málaga CF: Caballero; Gámez, Demichelis, Weligton, Monreal; Juanmi (Van Nistelrooy, m. 69), Toulalan, Cazorla (Apoño, m. 86) Buonanotte (Duda, m. 73); Isco y Rondón.
Atlético de Madrid: Courtois; Perea, Godín, Domínguez, Filipe Luis; Juanfran, Tiago, Gabi, Salvio (Arda, m. 69); Diego y Falcao (Adrián, m. 89).
Árbitro: José Antonio Teixeira Vitienes (Colegio Cántabro). Mostró tarjetas amarillas a los malaguistas Demichelis (m. 57), Sergio Sánchez (m. 61) y Apoño (m.90), y a los jugadores del Atlético de Madrid Domínguez (m. 21), Filipe Luis (m. 27), Tiago (m. 59), Falcao (m. 65) y Perea (m. 90).
Incidencias: Partido correspondiente a la decimoctava jornada
de Liga de Primera División diputado en el estadio de La Rosaleda ante
30.000 espectadores.
Vallecas amarga el regreso de Reyes
Tercera derrota consecutiva en Liga para los hombres de Marcelino, que ofrecieron una imagen gris ante un rival que, con ilusión y buen juego, se llevó los tres puntos.
Una vez más, y van seis, los aficionados del
Rayo Vallecano desayunaron partido de fútbol en el estadio de Vallecas.
Habría que buscar en los anales de la historia del balompié para
encontrar la última vez en la que el Sevilla madrugaba tanto para jugar
al fútbol. Quizá en algún partido de categoría inferior, aunque seguro
que ya ha llovido desde que ocurriese aquello. De todas formas, y a
pesar del atragante, la ocasión lo merecía, pues José Antonio Reyes
volvía a enfundarse la hispalense después de algunos meses convulsos en
el Atlético de Madrid. Su felicidad reflejada en el juego del equipo.
Sus aptitudes, por tanto, que aportaban al ataque del conjunto
sevillista.
Un equipo, el de Marcelino, que durante el primer
tiempo llevó la iniciativa en Vallecas pero que se fue perdiendo al
descanso por un error en la última acción del periodo. Anotadas claras
ocasiones visitantes para el canterano Luna en la banda zurda, con un
tiro que no se marchó lejos de la portería de Dani, y otra más en la que
el debutante Reyes no acertó a controlar el balón dentro del área
pequeña cuando lo tenía todo de cara para anotar en la portería
madrileña.
Como protagonista del choque, Federico Fazio, al que
se le anuló un gol por dudoso fuera de juego con apenas cuarto de hora
de partido. Más tarde, al borde del descanso, el argentino volvería a
ser protagonista, quizá antagonista esta vez, ya que su movimiento fue
contrario a los intereses de su equipo. En la última jugada de la
primera parte, tras una falta botada desde lejos por Roberto Trashorras,
el espigado defensor estorbaba a Javi Varas en su salida, escapándosele
al portero el balón de las manos y dejándoselo franco a Michu, que de
cabeza, con la caña preparada, lo enviaba por encima de todo el mundo al
fondo de la red.
Le tocaba responder al Sevilla en el inicio del
segundo tiempo. Pero a pesar de que en los primeros cinco minutos sí
pareció que los andaluces irían a por todo, fue el conjunto de Sandoval
quien dejaba muy claro que no iba a poner las cosas sencillas y quien
volvía a adelantarse en el marcador aprovechando un error en la defensa
sevillista. Carrera de Piti por la zurda, desmarque de Tamudo y
fusilamiento sin opción a Javi Varas para encarrilar el choque.
Diez
después, el Sevilla que se rehacía de los golpes encajados y Escudé, en
el rechace de un córner, que introducía el balón en la portería de
Dani. Partido roto el que se quedaba en Vallecas, pues el Rayo Vallecano
estaba dejando de mostrar en defensa la zaga franjirroja. Simples
sensaciones atrás, intento de contundencia en defensa y balones largos
en ataque para que Lass y Michu intentasen colar alguna.
Si
Trashorras hacía estirarse a Varas, era Negredo quien hacía lucirse a
Dani. En el caso de que Lass se quedase solo delante de la portería,
Rakitic centraba para que de nuevo, el ex rayista Negredo metiese el
miedo en el cuerpo a los aficionados locales que veían el partido desde
la grada. Si Trashorras lanzaba una falta peligrosa, volvía a ser el
delantero Álvaro Negredo quien respondía con un zapatazo tremendo al
larguero.
Intercambio de golpes en el césped y partidazo
apetecible para el espectador durante el segundo tiempo. Fútbol del
bueno en Vallecas. A los puntos, el Sevilla mejor, con ideas más claras
en ataque.
A la victoria, el Rayo se defendió como gato panza
arriba, arañando y con trabajo laborioso de otro debutante, el canterano
Pape Maly Diamanka, a la hora de sacar el esférico de los dominios de
Dani Giménez.
Los de Marcelino, que al final no pudieron empatar a
pesar de intentarlo hasta el último momento. Victoria importantísima
para comenzar el año después de cuatro derrotas consecutivas y cinco
partidos sin ganar. Este tipo de partidos son los que todo el mundo
esperaba que el Rayo ganase en casa y aquí están las recompensas.
Diecinueve puntos en el más emocionante partido de lo que llevamos de
temporada para el Rayo Vallecano.
Rayo Vallecano: Dani; Tito, Arribas, Jordi Figueras, Casado; Movilla (Diamanka, m.57), Javi Fuego; Trashorras, Michu, Piti (Rayco, m.69); y Tamudo (Lass, m.55).
Sevilla FC: Javi Varas; Coke, Fazio (Medel,
m.53), Spahic, Fernando Navarro; Escudé; Luna (Kanouté, m.54), Rakitic,
Perotti; Reyes (Trochowsky, m.76) y Álvaro Negredo.
Goles: 1-0: M.45 Michu; 2-0: M.50 Tamudo; 2-1: M.61 Escudé.
Árbitro: González González (Comité Castellano-Manchego). Amonestó a Casado, Arribas y Diamanka del Rayo, y a
Fazio, Escudé, Fernando Navarro y Negredo del Sevilla.
Incidencias: 10.146 espectadores en el Estadio de Vallecas. Partido correspondiente a la decimoctava jornada de la Liga BBVA
El Athletic sigue negado en su conquista del Coliseum
Los dos equipos disputaron un bonito partido y suman un empate justo en el Coliseum. Susaeta y Miku pudieron marcar, pero estrellaron sus remates en el palo.
Getafe y Athletic no defraudaron con su
planteamiento de fútbol en el Coliseum Alfonso Pérez. Dos de los equipos
empeñados en jugar a ras de césped en la Liga BBVA se encontraban
frente a frente para comenzar el nuevo año con las buenas sensaciones con las que acabaron el pasado.
Salió
el Getafe a presionar muy arriba el balón desde el primer minuto, con
más descaro del previsible antes de que arrancase el encuentro, y por momentos el Athletic no tuvo más remedio que conceder la posesión
al conjunto azulón. Luis García era consciente de que imprimir ritmo al
partido era imprescindible para exigir tensión a los Leones, que con el
paso de los minutos fueron encontrándose cada vez más a gusto en el
campo.
El fútbol directo se hizo dueño de un choque que sin embargo no reportó demasiadas ocasiones en la primera parte. Ambos conjuntos buscaban sin complejos la portería saltándose un centro del campo
que fue espectador de excepción del choque: ni Michel por el bando
azulón ni tampoco Ander Herrera por el rojiblanco contactaron con el
cuero en el primer período.
El intercambio de golpes ofreció un
partido bonito y con alternativas, donde las incursiones por la banda
representaban la mejor forma de hacer daño al rival. Pedro Ríos estuvo hiperactivo por el carril diestro junto a Valera,
mientras que Muniain e Iraola eran los encargados de llevar peligro a
la portería de Moyá, que sin embargo no tuvo demasiado trabajo.
Antes del descanso, solo un remate demasiado alto de Casquero y un centro chut de Iraola hicieron
que se disparasen los decibelios en el Coliseum: a falta de ocasiones
claras, ambos equipos protagonizaron un primer tiempo entretenido y con
alternativas.
En la segunda mitad, el Getafe salió con mucha más
mordiente dispuesto a buscar los tres puntos. El cuadro azulón siguió
presionando arriba, y a pesar de que el juego se trabó más tras el descanso, los de Luis García empezaron a generar peligro una y otra vez.
Rafa
tuvo una de las ocasiones más claras del partido en el minuto 54,
cuando el central se encontró con una pelota franca dentro del área tras
un pase de Valera, aunque su disparo a bocajarro se marchó demasiado alto. No se lo creía Iraizoz, que también tuvo que intervenir en algunas acciones aisladas.
Pese
al dominio de su rival, el Athletic no descartaba la victoria. Los de
Bielsa se parapetaron en defensa y tuvieron dos ocasiones muy claras en
la recta final del encuentro. El colegiado invalidó un gol al conjunto
rojiblanco por fuera de juego de Javi Martínez, y escasos minutos
después Susaeta estrelló un remate, prácticamente sin ángulo, en el larguero y en el poste.
Tampoco
había dicho su última palabra Miku, que a falta de pocos minutos para
el final del choque apareció en un despiste de la zaga del Athletic para lanzar un testarazo magistral al larguero que no obtuvo de milagro el premio del gol. Además, Iraizoz también hizo de las suyas cuando el encuentro estaba totalmente roto gracias a una buena parada ante Abdel.
Con
este resultado, ambos equipos suman un punto importante y ofrecen
buenas sensaciones en el primer partido del año. Además, el Athletic
tuvo una buena noticia ya que Muniain, a sus diecinueve años, cumplió su partido número cien en Liga.
Getafe CF: Moyá; Varela, "Cata" Díaz, Rafa,
Masilela; Pedro Ríos (Gavilán, min. 71), Míchel, Casquero (Lacen, min.
76), Barrada; Güiza (Diego Castro, min. 82) y Miku.
Athletic de Bilbao: Iraizoz; Iraola, Javi Martínez, Amorebieta,
Aurtenetxe; Susaeta, De Marcos (San José, min. 54), Iturraspe, Muniain
(Ibai, min. 83); Ander Herrera y Toquero (Llorente, min. 65).
Árbitro: Álvarez Izquierdo (Comité Catalán). Amonestó a Güiza
(min.27), Rafa (min. 54) y Míchel (min.57), por parte local, y a
Aurtenetxe (min. 70).
Incidencias: Partido correspondiente a la decimoctava jornada
del campeonato nacional de Liga disputado en el Coliseum Alfonso Pérez
ante unos 11.000 espectadores.
Aduriz amarga el bautizo de Molina en El Madrigal
El Submarino ganaba con goles de Marco Ruben y Gonzalo, pero no lo aguantó en el derbi. Los Ché descontaron por Feghouli y en el final, tras grave error de Zapata, empató Aduriz.
Valencia y Villarreal brindaron un espectáculo a la altura de lo que son
los dos clubes más grandes de la Comunitat Valenciana, siempre con
permiso del Levante. El Valencia CF no fue mejor, pero demostró que
tiene más fondo de armario. Y una de esas piezas que visten más que las
que tiene en su banquillo el Villarreal es Artiz Aduriz.
El
donostiarra tuvo su oportunidad y la aprovechó para salir al rescate de
los suyos cuando más lo necesitaba el equipo y sentar las tablas en El
Madrigal.
Le sentó bien el cambio de motor al submarino con
Molina como nuevo inquilino del banquillo. Dos goles y cuatro cartulinas
amarillas sólo en la primera parte. Dos datos que resumen a la
perfección la intensidad y las mayores ganas de los locales de llevarse
el clásico autonómico.
El Villarreal se tomó más en serio el
partido desde el inicio. Un mayor despliegue físico y futbolístico de
los locales que acabó en la primera parte con 2-1. Un mal menor para el
Valencia visto lo visto.
El primer aviso lo dio Marco Ruben por
alto. Flojeó la zaga del Valencia a balón parado y especialmente en su
espacio aéreo. Por allí llegarían las ocasiones más claras de los de
Molina en el primer acto.
Los tres minutos fatídicos para el
Valencia se dieron entre el 14 y el 17. Aquí llegaron los dos goles. En
el primero se buscaron y se encontraron de primeras Nilmar y Marco Ruben
ante dos descolocados Víctor Ruiz y Rami. El ex de River definió con
gran calidad ante la media salida de Alves.
Casi sin tiempo para
digerir el palo llegó otro jarro de agua fría. Falta escorada que botó
de manera magistral Borja Valero. Topal siguió al balón en vez de a su
marca y Gonzalo cabeceó sin apenas oposición.
Tras los dos goles
parecía que no daba síntomas de reacción el Valencia CF, pero al filo de
la primera parte Miguel puso de primeras un sorpresivo centro que cogió
a todos desprevenidos menos a Feghouli. El francés recortó diferencias
con un cabezazo.
La segunda parte se convirtió en un correcalles.
Réplicas y contraréplicas de unos y otros. Si Cani rozaba el gol desde
el centro del campo, a Soldado le anulaban un tanto; si Borja Valero
chutaba con poco angulo, Soldado rozaba el empate con un chutazo desde
la frontal.
Y así se fue consumiendo el encuentro que entró en
una fase de juego tosco. Los cambios no revitalizaron al Valencia CF,
pero seguía habiendo mucha calidad arriba por parte de los de Emery,
frente a los debutantes Lejeune y Castellani por parte del Villarreal
(ninguno de los dos desentonó). Así, un balón colgado hacia la frontal
lo bajó Aduriz y lo recogió él mismo para alojar el cuero donde Diego
López no podía llegar. Ahí murió el choque, con el Valencia CF sacando
petróleo de El Madrigal.
Villarreal CF: Diego López, Ángel, Gonzalo
(Lejeune, m.77), Zapata, Joan Oriol; Senna, Bruno, Cani (Castellani,
m.70), Borja Valero; Nilmar (Camuñas, m.86) y Marco Ruben.
Valencia CF: Diego Alves, Miguel, Rami, Víctor Ruiz, Alba; Topal,
Banega (Tino Costa, m.72), Mathieu (Pablo, m.66), Feghouli (Aduriz,
m.76); Jonas y Soldado.
Goles: 1-0, m.14: Marco Ruben. 2-0, m.18: Gonzalo. 2-1, m.41: Feghouli. 2-2, m.87: Aduriz.
Árbitro: Fernández Borbalán (Colegio Andaluz). Amonestó por el Villarreal a
Bruno, Cani, Zapata, Joan Oriol y Marco Ruben, y por el Valencia a
Jonas, Banega, Miguel y Soldado.
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 18 de la Liga BBVA disputado en El Madrigal ante 18.000 espectadores.
El Betis recupera la senda ganadora a costa del Sporting
El Betis termina de noquear al Sporting y Preciado tras ganarle 2-0 en un partido que fue una noria durante muchos tramos del encuentro pero que se decantó por los andaluces.
La primera mitad fue para los locales. El
Betis empezó más serio, más ambicioso y con más ganas de ganar el
partido mientras el Sporting miraba y aguantaba. Pepe mel dispuso dos delanteros para clavar la defensa visitante
a sabiendas de que el Sporting iba a colocar las líneas en área
contraria y así lo hizo Preciado pero sin mucha intensidad en la
recuperación del balón. El paso de los minutos no hacía sino agrandar la
superioridad del Betis que tuvo en Santa Cruz a su protagonista cuando
en el min. 23 de partido un pase de Beñat al espacio aprovecha el
delantero que controla y dispara para colocar por delante a los locales.
A partir de ahí el Sporting aterrizó en el encuentro y por
medio de Barral y De las Cuevas que pusieron a prueba a Casto que sacó
varias ocasiones claras de los visitantes. El Sporting dio un paso adelante pero sus ataques carecían de plan
y andaban sobrados de intención. Lora pecó de intensidad y recibió dos
amarillas en pocos minutos, la segunda muy discutible, que dejaba a su
equipo con 10 para toda la segunda mitad. Preciado debía buscar un plan y
Gregory entraba en la segunda mitad para recomponer la defensa.
En
la segunda mitad Preciado recolocó a la defensa y liberó a Barral en
ataque que dispuso de las mejores ocasiones de los visitantes. Esta
segunda mitad fue menos intensa que la primera con más pausa por parte
de los dos equipos. Molina y Castro muy activos en la delantera verdiblanca gozaron de las mejores ocasiones
para sentenciar el partido pero Juan Pablo estuvo muy acertado en sus
paradas y evitó ocasiones muy claras de los locales hasta que al final
del encuentro Molina supo resolver un mano a mano para
sentenciar definitivamente el choque, marcar el segundo gol y el partido
que desde un principio pareció más decantado para los locales.
El
Betis se queda 10º con 22 puntos mientras que el conjunto de Preciado
se queda penúltimo con 15 puntos y en una situación muy complicada para
la salvación.
Real Betis Balompié: Casto; Isidoro, Mario,
Dorado, Nacho; Juanma (Jonathan Pereira, m.69), Beñat, Iriney, Jefferson
Montero (Cañas, m.76); Rubén Castro y Santa Cruz (Jorge Molina, m.60).
Sporting de Gijón: Juan Pablo; Lora, Botia, Iván Hernández,
Canella; Rivera (Luis Morán, m.72), André Castro (Carmelo, m.60), Óscar
Trejo, Nacho Novo (Gregory, m.46); De las Cuevas y David Barral.
Goles: 1-0, M.23: Santa Cruz. 2-0, M.92: Jorge Molina.
Árbitro: Javier Estrada Fernández (Comité Catalán). Expulsó
por doble amonestación a los sportinguistas Lora (m.39 y 43) y Carmelo
(m.70 y 94). Enseñó tarjeta amarilla a los visitantes Botia (m.79) y
Luis Morán (m.84).
Álvaro Vázquez, la reencarnación del Tamudazo
El Barcelona se adelantó por mediación de Cesc en el primer tiempo. Sobre el final empató Álvaro para el Espanyol. Turienzo no pitó un claro penalti al 93 en favor de los de Pep por unas mano de Raúl Rodríguez.
El partido empezó muy intenso. A diferencia del año pasado, el Espanyol decidió esperar atrás al Barcelona buscando un contra. Guardiola apostó por una defensa de tres para poder tocar mejor en la media, pero la jugada no le salió bien. Al Barcelona le costaba mucho crear juego. A los cinco minutos del inicio, Valdés salvó a los suyos gracias a una espectacular parada tras un remate de Verdú que se colaba por la escuadra. Cornellà rugía viendo como los culés no lograban hacer su juego pero, tras un gol anulado a Messi por mano después de un fallo del guardameta Cristian, Cesc Fábregas adelantaba a los visitantes con un testarazo.
A partir del gol el partido cambió. La intensidad
inicial dejó paso a un sinfín de fallos por partes de los dos equipos.
Cada jugada acababa siendo una contra. El Espanyol tuvo tres ocasiones claras para lograr el empate,
pero en cada una de ellas los locales no estuvieron finos. Por su
parte, el Barcelona no encontraba la manera de perforar la defensa local
y las únicas ocasiones fueron debido a los fallos de la media perica.
En los últimos minutos del primer tiempo el Espanyol se creció y acabó encerrando a los visitantes en su área pero no tuvieron acierto de cara a puerta.
De cara al segundo tiempo, Pochettino decidió retirar a Weiss y dar entrada a Javi López para formar un trivote con Romaric y Forlín. Con el cambio los de Pochettino lograron igualar la posesión de balón. Eso sí, las ocasiones brillaban por su ausencia por parte de los dos equipos. Viendo como el partido estaba ciertamente atascado, Pochettino decidió darle una oportunidad a Álvaro que sustituyó a Romaric. Fue entonces cuando Guardiola ordenó a los suyos formar con una defensa de cuatro y dar entrada a Pedro por Alexis. El partido creció en intensidad y a punto estuvo Messi, desaparecido durante todo el partido, de lograr el segundo. A falta de diez minutos para el final del partido, Cristian Álvarez tuvo que ser sustituido tras lesionarse en un despeje. Entró el guardameta suplente Kiko Casilla. Vaya partido para debutar en Liga.
Los minutos iban pasando pero el partido seguía muy abierto, con un
Barcelona intentando dominar pero sin lograrlo. Entonces Guardiola dio
entrada a Keita a cambio de Fábregas buscando más músculo en la media. Pero llegó tarde. Justo cuando faltaban cinco minutos para el final, Álvaro lograba el empate gracias a un gran cabezazo dentro del área.
Merecido empate de los locales tras un gris segundo tiempo blaugrana.
La tuvo al final Piqué que envió el balón al larguero, y el rechace lo
cogió Pedrito. El canario pegaba su remate en las manos de Raúl, pero Turienzo no pitó el claro penalti. Ya era tarde. Empate en Cornellà y el Barcelona a cinco del Madrid.
RCD Espanyol: Cristian Álvarez (Kiko Casilla, min.81), Raúl Rodríguez, Amat, Héctor Moreno, Dídac, Romaric (Álvaro Vázquez, min.64), Forlín, Weiss (Javi López, min.46), Thievy, Verdú y Sergio García.
FC Barcelona: Valdés; Alves, Puyol, Piqué, Abidal, Sergio Busquets, Xavi, Iniesta, Messi, Cesc (Keita, min.85) y Alexis (Pedro, min.71).
Goles: 0-1: Cesc, min.15. 1-1: Álvaro Vázquez, min.86.
Árbitro: Turienzo Álvarez (Colegio Castellano-Leonés). Mostró tarjeta amarilla a Messi (min.13), Romaric (min.45), Raúl Rodríguez (mi.70), Álvaro Vázquez (min.76), Amat (min.90) y Forlín (min.90+1).
Incidencias: Partido de la decimoctava jornada disputado en el estadio de Cornellà-El Prata ante 35.122 espectadores. Antes del encuentro se guardó un minuto por el doctor Salvador Oliveras, quien fuera médico del Espanyol durante más de treinta años y que ha fallecido recientemente.
CLASIFICACIÓN PROVISIONAL DE LA LIGA BBVA
Posición
|
Equipo
|
Puntos
|
Jugados
|
Ganados
|
Empatados
|
Perdidos
|
GF
|
GC
|
1
| REAL MADRID |
43
| 17 | 14 | 1 | 2 | 61 | 16 |
2
| FC BARCELONA |
38
| 17 | 11 | 5 | 1 | 51 | 9 |
3
| VALENCIA CF |
34
| 17 | 10 | 4 | 3 | 28 | 18 |
4
| LEVANTE UD |
30
| 17 | 9 | 3 | 5 | 25 | 19 |
5
| ATLÉTICO OSASUNA |
26
| 17 | 6 | 8 | 3 | 21 | 28 |
6
| MÁLAGA FC |
25
| 17 | 7 | 4 | 6 | 20 | 22 |
7
| SEVILLA FC |
24
| 17 | 6 | 6 | 5 | 19 | 19 |
8
| RCD ESPANYOL |
24
| 17 | 7 | 3 | 7 | 18 | 21 |
9
| ATHLETIC DE BILBAO |
23
| 17 | 5 | 8 | 4 | 23 | 19 |
10
| REAL BETIS BALOMPIÉ |
22
| 17 | 7 | 1 | 9 | 19 | 22 |
11
| ATLÉTICO DE MADRID |
20
| 17 | 5 | 5 | 7 | 23 | 27 |
12
| GETAFE CF |
20
| 17 | 5 | 5 | 7 | 17 | 23 |
13
| RAYO VALLECANO |
19
| 17 | 5 | 4 | 8 | 19 | 26 |
14
| RCD MALLORCA |
19
| 17 | 4 | 7 | 6 | 15 | 22 |
15
| GRANADA CF |
19
| 17 | 5 | 4 | 8 | 11 | 21 |
16
| REAL SOCIEDAD |
18
| 17 | 4 | 6 | 7 | 16 | 23 |
17
| RACING DE SANTANDER |
17
| 17 | 3 | 8 | 6 | 12 | 21 |
18
| VILLARREAL CF |
16
| 17 | 3 | 7 | 7 | 15 | 25 |
19
| SPORTING DE GIJÓN |
15
| 17 | 4 | 3 | 10 | 16 | 29 |
20
| REAL ZARAGOZA |
10
| 17 | 2 | 4 | 11 | 13 | 32 |
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